martes, 9 de diciembre de 2014

La mision MARS ONE

El primer paso antes de que emigremos hacia las estrellas es colonizar los planetas vecinos. Es decir, el propio Sistema Solar. Comencemos por una reflexión respecto de los planetas que tenemos aquí cerca.

Lo primero serán los planetas interiores. Además de estar más cerca, viajar hasta ellos resulta más barato porque el viaje se convierte en una caída hacia el Sol. Sin embargo, presentan otras dificultades, la mayoría de ellas insalvables. Además, la energía que te ahorras al dejarte caer hacia el Sol, la tienes que gastar luego en el viaje de vuelta.

-Venus es el más cercano pero es más o menos como lo que denominamos infierno.
Temperaturas monstruosamente elevadas, (400 C), presión propia de las profundidades marinas, atmósfera de CO2 + ácido sulfúrico, vulcanismo muy activo.

Hasta los escritores de Ciencia Ficción(verbi gratia Artur C. Clarke) dan  por hecho  que nunca colonizaremos este planeta. Las sondas espaciales que han logrado "aterrizar" en Venus, sólo han sobrevivido unos minutos antes de averiarse. Mercurio no cae mucho más lejos pero está demasiado cerca del Sol. Además no tiene ningún tipo de atmósfera. Eso significa que quienes habitaran Mercurio estarían sometidos a permanente sobredosis de radiación solar. Además, la atmósfera protege de la caída de meteoritos. Sería como irnos a vivir a la Luna. La atmósfera también sirve como regulador térmico evitando las enormes diferencias de temperatura que se producen entre la sombra y el Sol, fenómeno ya conocido por los astronautas en órbita que tampoco están protegidos de la radiación solar.

Eliminados los planetas interiores, tenemos que comenzar a pensar en los exteriores que presentan otros problemas.

Para empezar, están demasiado lejos por lo que cualquier viaje hasta allí requiere mucho más tiempo y energía. También la lejanía del Sol provoca el problema de suministro de energía, ya que los paneles solares resultan ineficientes.

Los gigantes gaseosos tienen el problema de estar formados casi exclusivamente de gas. Es decir, no tienen una superficie sólida donde asentarse. Estaríamos obligados a permanecer flotando de forma indefinida en sus nubes soportando las monstruosas tormentas que allí se producen.
Como si esto no fuera suficiente, Júpiter es demasiado grande y su gravedad nos aplastaría.
Lo mismo pasaría con Saturno, Urano y Neptuno.

Ante esta perspectiva , los únicos planes realistas que pueden llegar a plantearse para extendernos por el Sistema Solar  han de ser imperativamente para colonizar Marte.

Marte se encuentra a una distancia razonable de la Tierra y del Sol, de modo que el viaje no es demasiado largo ni demasiado caro y las condiciones ambientales de este planeta son aptas para la vida. Así como Colón necesitó  la financiación de los Reyes Católicos para llegar a Oriente viajando hacia occidente, también una potencial colonización de Marte requerirá una financiación importante.
Con la crisis económica mundial que tenemos, ningún país está por la labor de financiar un proceso de colonización de Marte.

Sin embargo, sí hay empresas privadas dispuestas a financiar la aventura  ante la posibilidad de rentabilizar la inversión con las tecnologías derivadas del proceso. Ya no se trata de explotar ningún tipo de riqueza de ese planeta y traerlo a la Tierra. Tampoco creo que las leyes internacionales permitan a nadie tomar posesión de un planeta.

Con la promesa de beneficios por el desarrollo de tecnologías, en Holanda se ha constituido la empresa Mars ONE para colonizar Marte de forma seria.

El proyecto consiste en enviar una serie de módulos habitables automáticos  que se implantarían allí a la espera de la llegada de los primeros colonos quienes se asentarían en esos hábitats artificiales  con el objetivo de quedarse en el planeta de forma permanente  mientras desarrollarían un proyecto aún no definido de terraformación del planeta.

Para llevar a cabo el proyecto, abrieron un proceso de selección de candidatos dispuestos a irse a Marte sólo con el billete de ida.

Los viajeros a Marte deberán pagar parte del pasaje y constituirán una especie de "reality show" para que la empresa obtenga ingresos por derechos televisivos.

Mientras escribo esto, se me ocurre  que un sistema económico puramente especulativo como el español podría proponer la construcción de pisos en Marte que, aunque nunca llegarían a ser habitados, serían propiedades inmobiliarias por las que mucha gente estaría dispuesta a pagar.
-Y tú cuantos pisos tienes?
 -Tres en Barcelona, dos en la Costa Brava y cinco en Marte.

Para que eso fuera posible, la única condición necesaria sería que se encontrase una manera de fabricar ladrillos con los materiales del suelo marciano, lo cual no me parece descabellado puesto que dicho suelo está formado por compuestos ferruginosos y agua en estado sólido. El suministro energético debería provenir de una mini central nuclear que habría que instalar.

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